3.1.-
Beneficios de la soya en la salud.
Los
alimentos de soya, como parte de una dieta saludable, pueden ayudar a alcanzar y
mantener un peso corporal sano. En general, los alimentos de soya contienen
menos calorías, menos grasas (incluyendo la saturada), y más fibra que otras
fuentes de proteína de alta calidad1. Los alimentos que contienen proteínas de
alta calidad y bajas en grasas saturadas, como la soya, pueden jugar un papel
importante en el control del peso y el mantenimiento de una masa corporal
saludable.
3.1.1.-
La Soya y la obesidad.
Las
dietas sanas para perder peso consisten en una reducción de la cantidad de
calorías que se consumen a diario (dietas hipocalóricas), con una proporción
adecuada de los diferentes nutrientes esenciales: hidratos de carbono, proteínas
y lípidos.
Se
ha visto que las dietas hipocalóricas que incluyen soja como fuente de proteínas
logran reducciones de peso igual de eficaces que cualquier dieta hipocalórica
equilibrada. Sin embargo, los diversos componentes de la soja pueden aportar
interesantes beneficios adicionales.
Mejoran
el metabolismo de los lípidos: las dietas con soja reducen los niveles de
colesterol total, colesterol-LDL y triglicéridos.
Reducen
la masa grasa corporal: las
dietas hipocalóricas que cuentan con una parte de proteína procedente de la soja
logran reducir no sólo el peso, sino también la proporción de masa grasa
corporal.
Reducen
la obesidad abdominal: estudios
que comparaban dietas hipocalóricas con y sin soja hallaron mayores reducciones
del perímetro de la cintura en las dietas con soja.
<Mejoran
el metabolismo del azúcar:
es muy frecuente que la gente obesa presente cierta intolerancia a la glucosa
(fase previa a la diabetes), incluso es más habitual que desarrollen diabetes
del adulto. Parece ser que la proteína de la soja y sus isoflavonas actúan sobre
el control de la glucosa y mejoran el aprovechamiento de la insulina
propia.
iMejoran la composición del tejido graso: estudios clínicos han demostrado que la proteína de soja actúa bloqueando algunas
reacciones de los lípidos que se producen en las células grasas con el
desarrollo de la obesidad y, además, impide que se acumule grasa en las células
del hígado, lo que puede llegar a alterar su función.
3.1.2.-
La Soya y el Cáncer.
La
soya juega un papel importante en la prevención del cáncer de mama y de
próstata. Investigaciones recientes demuestran que la soya y sus componentes
actúan en diferentes formas para prevenirlos: como estrógenos y estimulantes del
sistema inmunológico.
Los
compuestos de la soya (especialmente las isoflavonas), que actúan como
estrógenos, son determinantes para la prevención del cáncer de mama. La soya
previene el cáncer de próstata proveyendo tres antioxidantes: la genisteina, el
Fito-esterol y el ácido fenólico. Estudios recientes concluyen que las
genisteina inhibe el desarrollo de las células del cáncer de próstata. Estos
antioxidantes trabajan evitando las mutaciones celulares por el daño al material
genético.
Otro
mecanismo con el cual la soya impide el cáncer es la inhibición de enzimas
involucradas con el desarrollo de la enfermedad, como es el caso de la tirosin
kinasa.
La
soya también se considera, un anticancerígeno por estimular al sistema
inmunológico. Algunos estudios señalan que las isoflavonas presentes en la soya
pueden reducir el riesgo de cáncer por actuación de las células inmunes. Las
isoflavonas previenen la formación de tumores cancerosos, bloqueando su
crecimiento.
3.1.3.-
Acción de la Lecitina.
Tras
su llegada al intestino, los fosfolípidos de la lecitina se degradan. La
fosfatidil-colina es absorbida mayoritariamente a través del sistema linfático.
Una
pequeña parte de la misma pasa hacia el torrente sanguíneo y se dirige al
hígado, donde es utilizada para la síntesis de ácidos grasos, colina y
glicerina-3-P.
En
plasma, la fosfatidil-colina y otros fosfoglicéridos transcurren ligados a
albúmina y/o lipoproteínas. Posteriormente, son degradados por la acción de las
fosfolipasas en ácidos grasos, colina y metabolitos glicerinados, que luego
vuelven a ser sintetizados en hígado y en otros órganos.
3.1.4.-
La Soya y las enfermedades Cardiovasculares.
La
principal enfermedad cardiaca coronaria (CHD) constituye la principal causa de
mortalidad en los países occidentales y está aumentando rápidamente en los
países en vías de desarrollo.
Existen
muchos factores de riesgo, tales como tabaquismo, hipertensión, obesidad o el
elevado cociente entre el colesterol malo (LDL) y el
colesterol bueno (HDL); entre otros.
papel es retirar
el colesterol de la sangre y transportarlo hacia el hígado. Eleva su índice la
ingesta de lípidos mono-insaturados y polinsaturados.
LDL
(lipoproteínas
de baja densidad) o colesterol malo. Su presencia en la sangre está
relacionada con el depósito de colesterol en las paredes de las 26 arterias,
formando una placa de ateroma. Eleva sus índices la ingesta de lípidos
saturados.
El
riesgo de cardiopatías aumenta cuando lo hace la relación LDL/HDL. Así, se
considera factor de riesgo cuando el LDL es superior a 100 mg/ dl de sangre y el
HDL es inferior a los 40mg/ dl de sangre.
La
cantidad de ácidos grasos mono-insaturados y polinsaturados presentes en la
lecitina, provocan una disminución de los niveles de colesterol porque, por un
lado, elevan la concentración de las HDL y, por otro, debido a su bajo
contenido en ácidos grasos saturados, reducen la concentración de las LDL
presentes en la sangre. La elevación de las HDL junto con la reducción de las
LDL contribuye a un disminución del cociente entre ambas y, por tanto, del
riesgo de patologías cardiovasculares.




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