2.3.-
Experimentos con la soya.
Entre
los principales experimentos con la soya tenemos:
2.3.1.-
Influencia de Soya en las células cancerígenas.
Las
proteínas que contiene la soya, cuando tiene entre dos y seis días de
germinación, son útiles para destruir células de cáncer cérvico-uterino y
reducir hasta en 99% el tamaño de tumores cancerígenos en ratones. Las
investigadoras María del Carmen Robles, Eva Ramón y Rosalba Mora, de la Escuela
Nacional de Ciencias Biológicas, del Instituto Politécnico Nacional, explicaron
que la soya germinada tiene más poder anticancerígeno que la soya sin germinar
porque durante los primeros días en que la semilla entra en contacto con el agua
hay un conjunto de procesos bioquímicos en el interior de la semilla en los
cuales se dividen moléculas muy grandes (también llamadas macromoléculas) hasta
convertirse en pequeñas proteínas o fragmentos de proteínas llamados péptidos.
Esas moléculas más pequeñas pueden destruir a las células cancerígenas y además
pueden frenar la copia de células con mutaciones patológicas. La investigación
de soya contra el cáncer, que fue galardonada con el premio PNCTA 2011, forma
parte de una línea de investigación mucho más amplia y que trata de conocer
diferentes propiedades funcionales de los alimentos. Esta línea de investigación
está inspirada en el pensamiento griego antiguo que afirmaba que una buena
alimentación era la mejor medicina para el ser humano.
Método y
Procedimiento.
Para el
experimento el punto de partida fue leer algunos artículos publicados por
científicos de otros países donde señalaban que algunas dietas con soya habían
frenado el avance del cáncer en pacientes con cáncer cérvico-urterino. Estos
hallazgos son muy importantes, pero las investigadoras decidieron profundizar
mucho más y entrar al detalle químico, fitoquímico y celular para entender cuál
era la parte de la soya que frenaba al cáncer. Una vez que identificaron los
fragmentos de proteína probaron en laboratorio esas moléculas poniéndolas en
contacto con cultivos de células de cáncer cérvico-uterino, con tres cepas
diferentes.
Resultado.
Se
pudo distinguir entre las proteínas que eran más efectivas, así como las que
trabajan solas y las que trabajan junto con otras moléculas de la soya, como los
antioxidantes flavonoides. Cuando la soya está germinada dos días, labora muy
bien junto con los antioxidantes y reduce el tamaño de tumores hasta 99% de su
tamaño al iniciar el experimento. Una reducción similar, aunque un poco más
baja, se detectó cuando se trabajó únicamente con proteína, sin antioxidantes,
obtenida de soya con 6 días de germinación. La siguiente fase en esta línea de
investigación es hacer pruebas en humanos, pero esa es una fase que requerirá
más recursos y una serie de permisos con comités de bioética, así como
autorización de las pacientes
2.3.2.-
Experimento con la soya en ratas obesas.
En
estudios en animales normales o genéticamente obesos se pudo observar que la
sustitución en la dieta de caseína por proteína de soja aislada mejora el perfil
lipídico en plasma (16-17), además en ratas obesas (18) o en ratas Wistar
normales alimentadas durante 28 días con sacarosa 55% y proteína de soja aislada
22% (19) se observó una mejora en la resistencia insulínica y tolerancia a la
glucosa, acompañado también de un mejor control del peso corporal.
Método y
Procedimiento.
Se
utilizaron ratas machos de la cepa Wistar provenientes de la Comisión Nacional
de Energía Atómica (CONEA), Buenos Aires Argentina, con un peso inicial de
180-220 gramos. Durante todo el periodo experimental, los animales se
mantuvieron en bioterio estandarizado y bajo condiciones controladas de ciclo
luz/oscuridad (7:00 a 19:00 horas), temperatura (22ºC) y
humedad.
Luego de
una semana de aclimatación los animales fueron divididos aleatoriamente en dos
lotes: Lote 1: Dieta control (DC): Almidón 62,5%, caseína 18%, aceite de maíz 7%
y Lote 2: Dieta rica en sacarosa (DRS): donde el almidón es remplazado por
sacarosa 62,5%, las cuales fueron administradas por 4. Al cabo de este tiempo
los animales del lote 2 se subdividieron en 2 sub-lotes: Sub-lote 2A continua
con la misma dieta (DRS) y en el Sub-lote 2B la caseína fue remplazada por
proteína de soja (DRS-S).La proteína de soja aislada utilizada contiene
aproximadamente 97 mg de isoflavonas totales por 100 g de proteína comestible
(según proveedor). Los animales del Lote1 continuaron con la DC hasta el final
de la experiencia (8 meses), tal y conforme se muestra en el siguiente
cuadro.
Resultado.
Se
pudo observar lo siguiente:
El
peso corporal y la ingesta calórica al inicio y a los 4 meses de dieta no
muestran diferencias significativas entre las ratas alimentadas con DRS y el
grupo control DC. Al final del periodo de experimentación (8 meses), se observa
que el grupo DRS muestra diferencias significativas en el peso e ingesta
calórica en relación al grupo DC. Al sustituir la caseína por proteína de soja
(DRSS), no se observan diferencias significativas en ambos parámetros con
respecto al grupo control. Si evaluamos las variaciones del peso corporal en
función del tiempo de dieta, entre los 4 y 5 meses de dieta no se observan
diferencias significativas entre los grupos experimentales. A partir de los seis
meses de ingesta y hasta el final de la experiencia, las ratas alimentadas con
DRS.


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